En una sociedad cada vez más marcada por la polarización, las etiquetas y la necesidad constante de posicionarse, encontrar espacios que unan sin dividir se ha convertido casi en una excepción. Frente a ese contexto, Joseba Asiron reivindica a Osasuna como uno de los pocos elementos capaces de generar un sentimiento compartido, sin lecturas ideológicas ni filtros políticos, en Navarra.
Así lo expresa el alcalde de Pamplona en una entrevista concedida al videopodcast Osasuna1920, en una conversación con Javier Alústiza y Rubén Díez, donde reflexiona sobre el papel del club rojillo como punto de encuentro transversal en la sociedad navarra. “Decir que eres de Osasuna no te etiqueta políticamente”, afirma Asiron, subrayando que el osasunismo es una identidad común que une a personas de sensibilidades muy distintas sin necesidad de definirse ni confrontarse.
Asiron, que reconoce que no suele prodigarse hablando públicamente del club (“no me suelen preguntar tanto por Osasuna”), terminó ofreciendo una entrevista larga, cercana y llena de contenido: análisis de la temporada, memoria histórica rojilla, nombres propios, cultura popular navarra y hasta una mini “batería” final de respuestas rápidas.
“De menos a más”: así ve Asiron el Osasuna actual
El alcalde confirma que sigue al equipo “de una manera u otra” y describe una temporada con curva ascendente. En su lectura, el inicio dejó dudas —especialmente por las segundas partes y los bajones—, pero percibe una mejoría notable en los últimos partidos.
“Me gustaría pensar que vamos de menos a más”, afirma, destacando el triunfo fuera de casa ante el Rayo por la “ambición” y la “autoridad” del equipo, aunque reconociendo que no siempre se ha ganado con comodidad.
Sobre el debate alrededor del banquillo, Asiron se posiciona en la línea de la paciencia: cree que el club ha aprendido con el tiempo a sostener procesos y mantener la calma incluso cuando llegan turbulencias.
El “factor Osasuna”: una identidad que no etiqueta
Uno de los momentos más potentes de la charla llegó cuando Asiron explicó por qué Osasuna —y El Sadar— funcionan como un elemento de unión en una Navarra plural.
“En Pamplona y en Navarra, en materia de fútbol no tenemos el corazón dividido. Todos somos osasunistas”, resume.
El alcalde argumenta que hay señas culturales o sociales que a menudo se leen desde una lente ideológica, pero que Osasuna no “coloca” políticamente a nadie: ser socio, ser de Osasuna, no dice “nada” sobre la ideología de una persona. Y ahí está, para él, su valor diferencial: una identidad compartida sin etiquetas.
Incluso recuerda una anécdota que ilustra esa transversalidad: estando en El Sadar vio enfrente al entonces alcalde Enrique Maya y le escribió un mensaje en tono de broma; la respuesta, dice, fue clara: Osasuna es de las pocas cosas que unen a navarros y navarras.
Tajonar, cantera… y la “herida” del Athletic
La conversación también tocó un tema sensible y recurrente en el entorno rojillo: la captación de talento navarro por parte del Athletic:
“Lo llevo muy mal”, reconoce entre risas, tanto si se lo lleva el Athletic como si lo hace cualquier otro club.
Su ideal, confiesa, sería un Osasuna lo más “de casa” posible, aunque admite la dificultad del fútbol moderno. Eso sí, defiende un modelo equilibrado: fichajes de fuera que de verdad marquen diferencias, pero sin tapar la progresión de Tajonar.
Para explicarlo, se apoya en una idea clásica: Osasuna ha funcionado mejor cuando ha tenido líderes “de casa” dentro y fuera del vestuario, citando nombres que forman parte del ADN rojillo.
De la garita a la UEFA: la anécdota de la mili
Uno de los momentos más anecdóticos de la entrevista llegó cuando Asiron recordó cómo siguió un partido europeo de Osasuna mientras hacía la mili. De guardia y con un transistor, escuchó a escondidas el encuentro desde una garita, sin poder vivirlo en El Sadar como el resto de la afición.
El alcalde evocó el contraste entre el triunfo rojillo y la sensación de estar lejos de casa, y cerró la anécdota con una sonrisa: “No me pillaron… si no, probablemente estaría todavía en el calabozo”.
Un bollicao apostado (y ganado) a Joan Laporta
Y si lo de la garita fue curioso, lo de la apuesta con Joan Laporta directamente suena a historia para contar en la barra de un bar rojillo.
Asiron afirma que coincidió con Laporta como “quinto” y que llegaron a hacer buenas migas. En un partido de Copa en Barcelona, se apostaron un “bollicao” y, contra pronóstico, Osasuna ganó 0-1. Años después, cuenta, se reencontraron en un Osasuna–Barça, se dieron un abrazo y recordaron batallas de juventud.
“El Osasuna” no: explicación rápida (y muy didáctica)
Como profesor e historiador, Asiron disfrutó especialmente al hablar del origen del club y de su nombre. Repasó la gestación de Osasuna en los cafés de la Pamplona de principios del siglo XX y recordó la figura de Eladio Zilbeti, quien propuso el nombre tras preguntar palabras en euskera.
Y aclaró un clásico que sigue apareciendo en medios nacionales: por qué decir “el Osasuna” es una redundancia.
La razón, explica, es lingüística: en euskera el artículo va incorporado. “Osasuna” ya incluye “el/la”. Por eso, decir “el Osasuna” sería como poner el artículo dos veces.
Chiquilín, Uve y la Pamplona popular que también es Osasuna
La entrevista también se abrió a la dimensión humana y popular del osasunismo, conectando con el libro de Asiron 50 personajes que Pamplona no debería olvidar. Ahí aparecieron historias como:
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Chiquilín, el aficionado de Tafalla que animaba desde la valla y levantaba el ánimo cuando el campo se enfriaba.
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Wenceslao Lecumberri ‘Uve’, osasunista total que vivía el fútbol desde una fantasía entrañable, y que, cuenta Asiron, era parte de la memoria emocional de la ciudad.
Osasuna, viene a decir el alcalde, no es solo un club: también es un ecosistema de personajes, relatos y símbolos compartidos.
“Carisma” para Jagoba, “confianza” para Lisci
En la sección final de respuestas rápidas, Asiron dejó varias perlas.
A Jagoba Arrasate lo definió con una palabra: “Carisma”, deseando incluso una segunda etapa (“ojalá”). Sobre Alessio Lisci, pidió “confianza” y defendió darle tiempo, más allá de resultados puntuales.
Y al hablar de alcaldes posibles dentro del vestuario, señaló perfiles “de casa” y con liderazgo, citando nombres como Moncayola o Aimar en esa línea de personalidad y arraigo.
Osasuna y política: dos aprendizajes en espejo
La entrevista cerró con una reflexión menos habitual en un contenido futbolero: qué puede aprender Osasuna de la política y qué puede aprender la política de Osasuna.
Asiron defendió el valor del trabajo honrado y recordó que lo negativo suele hacer más ruido que lo silenciosamente correcto. Y, a la inversa, reclamó para la política algo muy “de vestuario”: trabajar por un fin común, a veces sin brillo personal, priorizando al equipo.
Un cierre con apuesta: “Quinto”
Antes de despedirse, el alcalde dejó una predicción con sonrisa: Osasuna, quinto. Y ahí queda, grabado. Si se cumple, en Osasuna1920 ya lo avisaron: tocará pedir recibimiento.
La entrevista completa deja una idea central: Osasuna como lugar de encuentro. Un club que se sufre y se disfruta, que da identidad sin etiqueta, y que —en palabras del propio Asiron— se ha convertido en el referente futbolístico indiscutible de Navarra.

