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Carta abierta a Mikel Merino

Carta abierta a Mikel Merino
Opinión Osasuna 1920

Recuerdo la ilusión de Mikel Merino cuando Jan Urban le llamó para el primer equipo. Directamente desde el juvenil, tras un fugaz paso por el Promesas a final de temporada, el destino le llevó a dirigir la sala de máquinas de Osasuna en el peor momento de su historia.

Humilde, y siempre aconsejado por su padre, Mikel Merino no se convirtió en la estrella apática y altanera en que se suelen convertir muchos canteranos cuando alcanzan el primer equipo. Él siguió yendo a Tajonar en su viejo Ford Focus rojo. Trabajó al máximo y nunca dijo una palabra más alta que otra.

El año pasado, su explosión fue espectacular. Todavía se recuerda su exhibición en El Sadar durante el partido contra el Nàstic de Tarragona del play-off. En invierno, le habían dicho de todo: que si su mente estaba en Alemania, que si ya no rendía como antes… Tanto le afectó todo aquello que tocó fondo tras la expulsión por roja directa contra el Mirandés. Aprovechando la ocasión, Enrique Martín le dio varios días de fiesta, para que se relajara y descansara de la presión que había tenido en Pamplona.

Al volver, Mikel Merino dejaría atrás todos sus miedos para cambiar el destino de Osasuna. Pocas veces se había visto en El Sadar a un jugador que influyera de forma tan decisiva en el juego del equipo. Lo que los socios pudieron ver el año pasado fue un auténtico recital de un joven jugador de 19 años que guardaba en sus botas el futuro más brillante de todos.

La temporada terminó con ascenso, las lágrimas de Mikel en su despedida y el comienzo de su nueva vida en Alemania, donde Thomas Tuchel ha probado con él como central, pero nunca como centrocampista. Este infortunio le ha condenado a la suplencia. Lejos de convertirse en un jugador más polivalente -que podría serlo en circunstancias especiales-, el talento de Mikel Merino está ahora desaprovechado.

Aun así, forma parte de uno de los equipos más importantes de Europa, donde la titularidad no está tan lejos como él cree. Aunque tuviera que jugar como central, Merino estaría en disposición de disputarle el puesto a jugadores como Marc Bartra. Nadie dijo que fuera a ser fácil: ¿acaso existen muchos ejemplos en Europa en los que un jugador recién ascendido a Primera División con su equipo fiche por un primer espada de Europa y termine jugando allí como titular? Sólo tiene 20 años y su camino está todavía por escribir.

Llegados a este punto, cabe preguntarse lo que todo el mundo se está preguntando. ¿Regresar a Osasuna es la mejor opción para Mikel Merino? Desde el corazón del aficionado, que anhela su juego como el novio echa de menos a su novia, no hay duda de que su llegada a Pamplona supondría la mejor de las noticias. Hay que recordar que si Osasuna gana al Valencia podría quedarse a sólo dos puntos de la salvación y que no existe un puesto en la plantilla que sea más necesario que el suyo. Es lo que Osasuna lleva echando de menos toda la temporada.

Pero, insisto. ¿Es la mejor opción para un talento de 20 años llegar cedido al último clasificado de una liga en la que seguramente no militará en el futuro? O lo que es lo mismo. ¿No sería más interesante para el Borussia Dortmund que el jugador se fogueara en otro equipo de la Bundesliga, donde pueda disfrutar de minutos y aprender el idioma? En estas están los alemanes, que todavía no han dado una respuesta a Osasuna y ya andan pensando en otros destinos más interesantes, como el Colonia.

Suceda lo que suceda, Osasuna siempre deberá estarle agradecido a Mikel Merino, al que el corazón le dice que su casa sigue estando en Pamplona. Pero, ¿se lo dirá también su cabeza? ¿Qué preferirá el Borussia?

 

*  José Miguel Sánchez es periodista y editor de Osasuna 1920

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